La última mirada
Escrito por Asma Souissi   
Miércoles, 04 de Agosto de 2010 22:13

De madrugada, la calle estaba desierta, contemplada por un hombre frente a su ventana . No se había movido en toda la noche. Pensaba. Su vida entera cambió en unos minutos, con algunas palabras.

 

Desplazó su mirada sobre el sofá, que hay detrás, una mujer estaba durmiendo. Es Teresa, su amiga, su amor, su esposa. De repente, recuerda sus palabras: "Tengo que decirte algo". En ese momento preciso Miguel sintió como algo se había roto, y que nada volvería a ser como antes. "Estoy enamorada de otro". En el espacio de unos segundos su corazón había dejado de latir, y no pudo hablar, gritar, llorar. Estaba como paralizado.

"Es Fernando, el vecino". Esa fue el arma fatal que utilizó Teresa para matarlo.

Fernando, ¿quién es Fernando?, necesitó demasiados minutos para acordarse de la persona, de su cara, de su extraña manera de hablar, de su olor que quedaba siempre en las escaleras, y de su manía de venir siempre a su casa para pedir algo.

"Nos vemos desde hace algunos meses y ahora no puedo ocultártelo más, la culpabilidad está devorándome".

Todavía no había podido decir nada, y se quedó toda la noche en silencio, hasta que Teresa se durmió.

Por qué él. Por qué dejó de amarlo. Cómo no se dio cuenta. Por qué tenía que saberlo.

"Estoy enamorada de otro". No podía dejar de darle vueltas a su cabeza.

Desde ese momento Teresa dejó de ser el sol de su vida, para transformarse en la persona que le había mentido, le había engañado, y le había reemplazado.

Su manera de verla había cambiado: el azul de sus ojos no era ya del mismo color magnifico y único, su perfume que le encantaba ahora le daba asco, su manera de hablar, su voz, sus gestos...

La noche había pasado, el sol estaba saliendo, y miraba otra vez por la ventana.

En la calle había una pareja que acababa de volver de fiesta, estaban cantando, y eso le hizo sonreír, y dos mujeres que salían de un edificio. Se dirigió hacia la puerta, donde había un bolso de viaje azul. Una última mirada a su casa, a su esposa, a su vida, y se fue.